FESTIVAL DE CINE EN LAS MONTAÑAS

MEMORIAS DE FESTIVAL

Escritura automática.

En la actualidad ya no suenan los teléfonos como portadores de noticias, fueron remplazados por notificaciones digitales que se personalizan y que suena portando no solo recados de urgencia.

Un toc, toc de alerta de notificación suena en nuestro celular, estamos en Combita – Boyacá, hace un frío rompe huesos, pero el mensaje que acaba de llegar llena nuestro cuerpos de energía insuperable. Franciso y Silvia, director y productora del festival de cine en las montañas, quieren que hagamos parte del crew del evento y que nos encarguemos del making of y manejos de redes sociales del festival. ¿Y a cambio, qué obtenemos? ¿Un pago por nuestros servicios?, ¿ Una remuneración ajustada a las necesidades?. No, en nuestra vida nómada no es tan necesario el dinero como las alianzas y los intercambios de servicios, que han sido nuestra bandera de financiación.

Así, que después de un par de intercambios de mensajes, hemos sellado un compromiso: llegar en un mes a Salento para prepararnos para el festival.

Ya estamos aquí, viviremos por dos mes en un cabaña, que emula una casita en el árbol y que tiene todo lo que una vez soñamos.

Allí sentados vivimos nuestro sueño, vemos películas, planeamos el trabajo del festival, realizamos paralelamente trabajos como nómadas digitales, charlamos de vez en cuando con otros huéspedes de la Cigarra, la casa oficial del evento.

Ya es viernes, y mañana sábado inician los talleres previos al festival. Estos locos han decidido enseñarle producción audiovisual a un grupo de personas invidentes; a los niños y jóvenes les han proporcionado un taller de vídeo y fotografía 360° y a los avezados y aventureros los internaron montaña arriba para realizar filminutos de naturaleza.

Corremos de un lugar a otro, Silvia como un efecto visual está multiplicada por todo el pueblo; toca, pregunta, habla y sigue buscando alianzas y organiza el festival. Francisco que es más silencioso, maquina toda una estrategia para atender a los invitados y crear nuevas alianzas cinematográficas.

Los demás miembros del festival lideran los talleres, hablan, comparten y dejan salir de sus boca un conocimientos audiovisual que mezcla la pasión con la tradición Quindiana.

Es lunes… ha arrancado el festival, los ancianos del pueblo se sientan a ver cortometrajes.

Ya es martes, y algunos comercios del pueblo han brindado sus espacios para compartir cine colombiano, este año el homenajeado del festival es Víctor Gaviria.

El miércoles ya ha llegado el “senseí” colombiano de la dirección de actores naturales. Es vigoroso, es sonriente y ha sido atacado por una jauría de niños de colegio que vieron su última película “La mujer del animal”  le comparten historias de vida similares, le preguntan por el trabajo en escena, lo ametrallan con preguntas técnicas.

Al otro lado de la carpa principal, se extiende una exposición fotográfica de cine colombiano, realizado y donado al festival por Eduardo “La rata” Carvajal, uno de los integrantes de Caliwood, el hombre que ha estado tras el cine colombiano y quien tiene una colección inimaginable de foto fija.

Sentado, con las piernas cruzadas, con una mirada penetrante y con una pipa en la boca, está William Gonzalez el director de la película colombiana, “La Sargento Matacho”, alto, expresivo, sencillo e introspectivo ha compartido con todo el crew del festival, se interesa, camina, va, viene, comparte y retroalimenta el evento.

Ahora frente a nosotros Inés Guerrero y Luis Morelis, una pareja de productores “candela”. Han compartido sus conocimientos de la industria cinematográfica y junto a Mauricio Aristizabal de Hangar Film, entregaron como premio 10 millones de pesos para la realización de una producción cuyabra.

Todos corren, todos sonríen, todo el crew se esfuerza por sacar todos los días la programación adelante. Llega la noche, suenas las cervezas, se prender los cigarrillos y todos brindamos por otro día de festival.

Hoy Francisco y Silvia le entregan oficialmente la palma de cera a Victor Gaviria como homenaje a su vida y obra, se siente en el ambiente la sinceridad con que se entrega  y se recibe el premio. La carpa estalla en aplausos.

Los días se están acabando, y por fin vemos Amazona: un documental colombiano con un tratamiento audiovisual encantador, una película intima y realista, recursiva y profunda. Frente a nosotros su directora y su productor.

Es el último día, es de noche, y estamos previos a las selecciones del presidente colombiano. El crew esta casando. Invitados, amigos y colaboradores nos sentamos, estamos todos derrotados en un anden, algún chocan sus botellas, muchos abrazos para agradecerle infinitamente a Silvia y a Francisco la oportunidad de vivir un festival hecho por amigos.

Es ley seca pero las bebidas están presentes, hablamos de cine con los directores, compartimos y terminamos la noche. Ha terminado el festival.

Otra noche nómada, una noche diferentes, cerramos otro día, un día diferente. Mañana estaremos en otro lado, mañana seremos diferentes. Pero hoy amamos lo que somos… y lo que fuimos en el festival.

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Conozca aquí el festival de cine en las montañas.

 

Jessica Cruz (33 Posts)

Soy realizadora de cine y tv, co-fundadora de Cinemandante, arriesgada, apasionada y aventurera. Nos vemos en las redes sociales o nos encontramos por el camino. ¡Buena mar!